La circulación influye radicalmente en el estado físico en general; la reducción del flujo sanguíneo debido a la mala circulación puede generar un estado de fatiga y debilidad constante en el cuerpo. Esta afección puede generar una amplia variedad de síntomas que se pueden asociar con otras enfermedades o resultar en el detonante involuntario para algunas otras enfermedades crónicas como presión alta, venas varicosas y la gota, además de que aumenta de forma considerable la probabilidad de enfermedades cardiacas degenerativas.
Síntomas: pueden ser generalizados; hasta que el problema pasa a la fase crónica en la que puede ser detectado sin confundirse con síntomas de otras enfermedades; por lo cual es difícil de diagnosticar y medicar de forma efectiva, pero lo más común es que se manifieste mucho antes, de forma focalizada, sobre todo para las personas que realizan tareas repetitivas o que tienen un trabajo que les hace mantener sentadas la mayor parte del día, pueden presentar irregularidad en la circulación solo en zonas específicas del cuerpo presentando síntomas como:
- Sensación de picazón en extremidades,
- Piel fría, calambres musculares (sensación de dolor o palpitación),
- Hinchazón en pies, tobillos y rodillas,
- Arañas vasculares
- Uñas quebradizas
- Piel seca
- Calambres
- Entumecimiento
- Falta de aliento
Aunque es bien sabido que tener un estilo de vida activo complementado con rutinas de ejercicios vasculares puede reducir enormemente la probabilidad de padecer mala circulación, es importante entender que el ritmo de vida actual para la mayoría de la población es sedentario, lo cual afecta negativamente la circulación y el estado físico.
¿Por qué llegamos a tener una vida sedentaria?
El cerebro lleva a cabo múltiples tareas y funciones de forma “inconsciente” o natural y automática para las cuales no tenemos que detenernos a pensar, y con el tiempo las actividades repetitivas biológicamente se asocian a una parte normal dentro de las funciones biológicas internas. Es por eso que cuando les recomiendan a las personas con problemas circulatorios caminar mínimo una hora al día, preferiblemente en las horas de la mañana, debe hacerlo simultáneamente con ejercicios de respiración, para que así se genere la conciencia sobre el ejercicio, provocando una reacción en el cerebro que enviara las señales necesarias para la estimulación vascular.
¿Qué pasa con los dolores y los síntomas que ya se han desarrollado?
Los ejercicios vasculares mitigan y detiene el deterioro del sistema circulatorio, pero esto no aliviará los dolores ya presentes en el cuerpo, ni alivia el exceso de fatiga acumulada por efecto de la mala circulación dado que ya hay una obstrucción o estrés acumulado en las válvulas que generar el retorno venoso. Para mejorar esto de forma contundente, lo mejor es la estimulación externa, directamente en las áreas afectadas. Los masajes ayudan a mejorar la circulación sanguínea y linfática, lo que puede ser beneficioso para tratar diversas enfermedades, dado que el sistema circulatorio permite que las células del sistema inmunitario viajen hasta donde se necesiten afectando directamente el estado de los órganos internos.
Efectos de los masajes en el sistema circulatorio
Aumenta la circulación, dado que la presión aplicada por el masaje estimula la dilatación de los vasos sanguíneos, lo que facilita el retorno sanguíneo al corazón, ayuda a la oxigenación y alimentación de los tejidos, reduciendo el esfuerzo del corazón al bombear la sangre que se mide por la fracción de eyección en cada latido, también reduce la probabilidad de que se produzcan coágulos sanguíneos, optimizando el metabolismo celular y favoreciendo la eliminación de desechos.
Los masajes y el sistema linfático.
Un beneficio colateral de mejorar la circulación a través de masajes es el mejoramiento del sistema linfático, que se encarga de la protección del cuerpo, encargándose de la respuesta interna del sistema inmunitario frente a bacterias, virus y agentes extraños, además de encargarse de la depuración interna al eliminar del organismo las toxinas y sustancias de desecho.
El sistema linfático afecta directamente el estado de tu piel, ya que un buen drenaje es la mejor forma de mejorar el estado de la piel, dado que evita la formación de bolsas y arrugas y se potencia cuando se realiza con productos con un alto contenido de zinc, que a través del masaje se absorberá a nivel celular, teniendo efectos antioxidantes prolongados.









